Se acabo el confesionario

Fue un lugar único, de apenas 5 mtsestrenado hace 13 años por Miguelito, mi hijo mayor. Con 4 días en aquella bañera empezaba nuestra historia de “confesionario”.  Yo era el primero que quería ser partícipe de aquellos gratos momentos. Pilar siempre me esperaba para que fuese yo el que disfrutara de esos momentos, a ella le daba miedo por si se le resbalaba, pero yo lo hacía como si lo hubiese hecho toda la vida.

Así que el baño se convirtió en nuestro cobertizo secreto donde el vínculo paterno crecía cada día. La música no podía faltar, Mecano y Maná era lo que más se escuchaba. Allí me convertí en payaso, aspira mocos, enfermero, corta uñero profesional, higienista bucal y peluquero. Me imagino que conocéis el Rhinomer, pero seguro que no conocéis a ningún niño que con cuatro o un año se partiera de risa al aplicarle el chufletazo de “agua de la playa” que fue como bautizamos para siempre a nuestro querido e inseparable Rhinomer. VER VIDEO

También fue el sitio donde aprendieron a llamar a las cosas por su nombre, hablando de las partes del cuerpo del hombre y la mujer, para mis dos hijos y para mí se convirtió en ese lugar donde se podía preguntar y hablar de todo, ¿qué mejor conductor que el agua?

Por desgracia también se convirtió en el lugar donde por primera vez Miguelito se giró en el cambiador mientras Pilar tiraba el pañal a la basura, solo basto 5 segundos para verlo caer de cabeza desde un metro de altura. Lógicamente me llamo histérica y yo que estaba trabajando a 15 kilómetros de casa, casi le saco las bielas al golfito para llegar hasta urgencias. Por suerte no tuvo consecuencias. Aprendimos que nunca hay que dejarlos solos en el cambiador.

Sí, allí fue donde Pilar me dejo solo ante el toro cuando con 9 años Miguelito, como fanático del DMAX me hizo la pregunta del siglo How Do They Do It?

En el “confesionario” no se hizo ningún estudio de riesgos y de ahí que una de las veces con sus 18kg macizos al sacar a Miguelito de la bañera nació en mí el tercer “egg” en medicina conocido con estas siglas HID.

  • Cuantas horas de música, cuantas horas de amor, cuantas horas de humor. Un placer compartir tanto y por tan poco.

Mi hijo mayor desde los 9 años me hacía ver su independencia pidiéndome que lo dejara solo, yo siempre buscaba excusa y ahora con sus 13 «ni me deja entrar», siempre con su propia música. Abdón que recientemente ha cumplido los 9 aun echamos alguna charla, pero ya le molesta que abra hasta la puerta, uno y otro hacen lo que desde bebés hacia yo con ellos. Lo jodido de esto es que su gusto musical no se parece en nada a Mecano ni a Maná.

Para muestra un botón

Está claro, me tengo que buscar otro confesionario, ¿cual me recomendarías tú?

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